07 de junio de 2025 – Dirección de Postgrado y Postítulos Facimed
Síndrome de Tourette: del mito a la realidad clínica
Conocer sus características clínicas, criterios diagnósticos y evolución permite comprender que el síndrome de Tourette no se limita a los mitos que suelen rodearlo.
El síndrome de Tourette es uno de los trastornos neurológicos más conocidos por nombre, pero también uno de los más incomprendidos. Muchas veces se asocia exclusivamente a la coprolalia —la emisión involuntaria de palabras inapropiadas—, cuando en realidad esa manifestación es poco frecuente.
Para comprender qué es, cómo se manifiesta, cómo impacta en la vida de las personas y cuál es su pronóstico, conversamos con el Dr. Pedro Chaná, neurólogo, quien explica sus principales características clínicas.
Se trata de una condición neurológica que forma parte del espectro de los trastornos de tics, cuya expresión puede variar desde manifestaciones leves y transitorias hasta cuadros más complejos y persistentes.
“El Tourette es parte de un espectro que va desde cosas muy sencillas hasta muy complejas”, señala el especialista.
¿Qué son los tics?
Los tics son la manifestación central de este espectro. Pueden ser motores o vocales, y a su vez simples o complejos.
Los tics motores simples pueden manifestarse como parpadeos o movimientos breves e involuntarios. En los casos más complejos, pueden involucrar movimientos de cuerpo completo, como girarse o agacharse. En el ámbito vocal, pueden ir desde sonidos aislados hasta palabras o frases completas.
“Lo más famoso es la coprolalia, que es muy llamativa, pero no es frecuente”, aclara el Dr. Chaná.
No todos los tics son Tourette
Una de las claves para entender el síndrome es distinguirlo de otros tipos de tics que son frecuentes en la infancia.
Aproximadamente un 20% de los niños puede presentar lo que se conoce como tics transitorios de la infancia. Son benignos, aparecen alrededor de los seis años, duran menos de un año y suelen desaparecer espontáneamente.
Si los tics motores se prolongan por más de un año, se habla de tics motores crónicos. El diagnóstico de síndrome de Tourette se establece cuando los síntomas comienzan antes de los 18 años, han existido tanto tics motores como vocales en algún momento de su evolución y la duración es superior a un año.
Diagnóstico y evaluación especializada
Los tics pueden confundirse con otros movimientos anormales, como temblores, por lo que la evaluación clínica es fundamental.
“El trabajo del especialista es hacer la diferenciación”, explica el neurólogo.
El estudio incluye una evaluación neurológica completa y, cuando corresponde, exámenes de descarte para excluir otras posibles causas. En casos específicos pueden investigarse antecedentes infecciosos, aunque no forman parte del estudio rutinario en todos los pacientes.
Asociación con otros trastornos
El síndrome de Tourette suele asociarse a otros trastornos neuropsiquiátricos, especialmente el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Además, existe evidencia de un componente genético en su desarrollo.
En muchos casos, el impacto en la calidad de vida está más relacionado con estas condiciones asociadas que con los propios tics motores.
Tratamiento y calidad de vida
Los síntomas suelen comenzar en la infancia y pueden variar en intensidad a lo largo del tiempo. Existen tratamientos farmacológicos que ayudan a controlar los síntomas, aunque no son la única alternativa. La terapia cognitivo-conductual también cumple un rol relevante en el manejo de los tics.
En términos generales, el pronóstico es favorable.
“Se puede vivir con normalidad. La mayoría de los niños lo logra. En los casos más complejos, especialmente cuando hay trastornos psiquiátricos asociados, el manejo es más difícil y muchas veces el componente psiquiátrico pesa más que el motor”, concluye el especialista.