Sífilis en Chile alcanza su tasa más alta de la última década: infectólogo Dr. Francisco Zamora advierte que el gran desafío es el acceso al diagnóstico

Sífilis en Chile alcanza su tasa más alta de la última década: infectólogo Dr. Francisco Zamora advierte que el gran desafío es el acceso al diagnóstico

El último informe del Ministerio de Salud registra 55,2 casos por cada 100 mil habitantes en 2025. El Dr. Francisco Zamora, infectólogo del Departamento de Infectología del Hospital Barros Luco Trudeau y académico Universidad de Santiago de Chile, explica qué es esta infección, porqué muchas veces pasa inadvertida y qué falta para frenarla.

La sífilis sigue avanzando en Chile. Según el Informe Epidemiológico Anual Abreviado de Sífilis, Chile 2025, publicado por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, el año pasado se notificaron 11.155 casos, lo que equivale a una tasa de 55,2 por cada 100 mil habitantes: la más alta del período 2016–2025. La cifra es 2,4 veces la registrada en 2016 y representa un aumento de 37 % respecto de 2021.

Para el Dr. Francisco Zamora, infectólogo del Hospital Barros Luco Trudeau, estas cifras deben leerse como una señal de alerta. «La sífilis es una enfermedad prevenible, de fácil diagnóstico y con un tratamiento efectivo», recuerda. A su juicio, la única forma de cortar la cadena de transmisión es examinar al mayor número posible de personas y tratarlas de manera precoz.

El especialista advierte que no es posible saber con certeza si el alza responde a más contagios o a más diagnósticos, ya que no se cuenta con el número total de exámenes realizados cada año. Sin embargo, en los grupos que se testean de forma periódica, como personas que viven con VIH o que usan profilaxis preexposición (PrEP), sí se ha observado un aumento importante de casos, especialmente a partir de la pandemia.

Los grupos más afectados y las señales de alerta

El informe muestra, además, que los hombres concentran el 65 % de los casos notificados entre 2021 y 2025, que el 58 % se concentra entre los 20 y 39 años, y que el mayor aumento porcentual se observa en personas de 60 años y más.

«La sífilis es una infección bacteriana que se contagia a través del contacto de mucosas de la región oral, anal, peniana o vaginal», explica el Dr. Zamora. La infección comienza con una lesión en la zona de contacto, como la boca, el pene o la vagina, que suele ser indolora, por lo que la mayoría de las personas no consulta. En una etapa posterior pueden aparecer manchas rojas en la piel, incluso en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

«El paciente no necesariamente tiene algún síntoma, se siente bien. Por lo tanto, el sentirse bien no descarta que uno tenga sífilis», enfatiza. La infección también puede transmitirse de la madre al bebé durante el embarazo, razón por la cual se realiza un examen de detección en los controles prenatales.

Cuando no se diagnostica a tiempo, la sífilis puede afectar la visión, la audición, el cerebro e incluso el corazón y las grandes arterias. De hecho, el informe del Minsal muestra que los diagnósticos en etapas tardías aumentaron de 28 % a 36 % de los casos entre 2021 y 2025.

La buena noticia es que tiene tratamiento. «Con una sola dosis de una inyección de penicilina benzatina se cura el 100 % de los casos», señala el infectólogo. El preservativo reduce de forma importante el riesgo de contagio, aunque no lo elimina si alguna lesión queda descubierta. Por eso, la forma más simple de saberlo es un examen de sangre llamado VDRL; si resulta positivo, el equipo médico confirma el diagnóstico e indica el tratamiento, que es gratuito y se entrega en las unidades de salud sexual de la red pública, tanto a la persona como a sus parejas sexuales.

Para el especialista, el principal problema no está en el tratamiento, sino en llegar a él. «El gran déficit o la gran deuda que tenemos con nuestros pacientes es, en primer lugar, la facilidad de acceso», afirma. Según explica, los trámites suelen ser engorrosos y las presiones laborales o personales terminan alejando a las personas de la atención, mientras que los centros de salud sexual existentes «son claramente insuficientes y normalmente están bastante colapsados».

La alternativa, plantea, es ofrecer el examen de manera fácil, rápida y anónima, para resguardar la confidencialidad. «Se ha demostrado en el mundo que la mejor forma de lograr la prevención son los centros abiertos, en que la atención y los exámenes de descarte se hacen en el mismo momento», sostiene, no solo para sífilis, sino también para otras infecciones como clamidia, gonorrea, VIH y hepatitis.

Formar a los profesionales que vienen

El desafío también pasa por la formación. «Hay que educar a las nuevas generaciones de médicos» para que puedan tener conversaciones francas y claras con sus pacientes sobre salud sexual, plantea el Dr. Zamora. Ese diálogo es clave, por ejemplo, con las personas mayores, un grupo en que, según advierte, el principal riesgo es la baja percepción de riesgo, y en el que los equipos de salud deben ofrecer el examen después de una conversación abierta.

Un llamado que interpela directamente a la formación de especialistas y profesionales de la salud. Como resume el infectólogo: «Faltan horas, faltan centros, centros que sean más accesibles y que estén dentro de la misma comunidad».