Más de 25 años formando especialistas: Hospital San José y USACH despiden al Dr. Luis Gamboa en una emotiva ceremonia de reconocimiento

Con una emotiva ceremonia organizada por colegas, exalumnos y autoridades, el Hospital San José y la Universidad de Santiago de Chile reconocieron la trayectoria del Dr. Luis Gamboa, médico internista y docente que durante más de 25 años contribuyó a la formación de generaciones de especialistas.

Con un auditorio completamente lleno y rodeado de colegas, exalumnos, becados, residentes y autoridades, el Dr. Luis Gamboa recibió un emotivo homenaje en el Hospital San José con motivo de su jubilación, cerrando una trayectoria marcada por la excelencia clínica, la vocación docente y una profunda calidad humana.

La actividad fue organizada como una sorpresa por quienes han compartido con él años de trabajo y formación. Bajo el pretexto de recibir a un destacado académico proveniente de Guadalajara, el Dr. Gamboa fue convocado al auditorio sin sospechar que sería el protagonista de una ceremonia especialmente preparada para reconocer su legado.

Videos, saludos enviados desde distintas regiones de Chile y desde el extranjero, fotografías, regalos y emotivos testimonios dieron vida a una jornada cargada de afecto y gratitud. Entre los asistentes estuvieron el director y subdirector del Hospital San José, además de representantes de la Dirección de Postgrado y Postítulos de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile.

 

Un maestro que marcó generaciones

Durante más de dos décadas, el Dr. Gamboa ha sido parte fundamental de la formación de generaciones de especialistas vinculados a la USACH. Muchos de quienes alguna vez fueron sus alumnos hoy lideran programas de especialidad, equipos clínicos y servicios hospitalarios, manteniendo vivo el legado de quien fue mucho más que un docente.

Uno de ellos fue el Dr. Luis Ramírez, jefe del Programa de Medicina Interna USACH y jefe del área de Medicina del Hospital San José, quien destacó el impacto humano que tuvo el Dr. Gamboa en quienes se formaron a su lado.

“Siempre fue un referente muy cálido. A pesar de sus grandes conocimientos, de su trayectoria y de su enorme profesionalismo, siempre estuvo disponible para escuchar, aconsejar y acompañar. Para muchos de nosotros fue un verdadero padre médico”, señaló.

A lo largo de la ceremonia, las palabras de sus exalumnos coincidieron en una misma idea: el Dr. Gamboa enseñó medicina desde el conocimiento, pero también desde la empatía, la humildad y el compromiso con las personas.

 

El legado de una medicina humana

Su vocación tampoco se limitó a las aulas o a los campos clínicos. Quienes trabajaron junto a él recuerdan con especial cariño su dedicación al policlínico de cardio-diabetes, espacio que desarrolló durante años y donde construyó una relación cercana con cientos de pacientes.

Su capacidad para escuchar, explicar con claridad situaciones complejas y acompañar a las personas en momentos difíciles le permitió ganarse el respeto y el cariño de quienes atendió. Para muchos pacientes, fue un médico que siempre tuvo tiempo para escuchar; para sus alumnos, un ejemplo de cómo ejercer la medicina con humanidad.

Al finalizar la ceremonia, el Dr. Gamboa compartió una reflexión sobre los aprendizajes que espera haber transmitido a las nuevas generaciones de especialistas.

“Siempre les decía que debían respetar y honrar la profesión que habían elegido, porque esta profesión consiste en servir a los demás. También les decía que el tiempo se hace corto para todo, que hay que disfrutar la vida, disfrutar los espacios, vivir a concho los momentos, no ser soberbios y mantener siempre los pies bien puestos sobre la tierra”, expresó.

Sus palabras reflejan el sello que marcó toda su trayectoria: una medicina profundamente humana, comprometida con el servicio público y con la formación integral de nuevos profesionales.

La historia de la formación de especialistas en la Universidad de Santiago de Chile está construida gracias al trabajo de académicos y docentes que han dedicado su vida a enseñar. El Dr. Luis Gamboa es parte de esa historia.

Más allá de los cargos, los reconocimientos o los años de servicio, su legado permanecerá en cada residente, becado y especialista que aprendió a su lado que la excelencia médica no solo se mide por los conocimientos adquiridos, sino también por la capacidad de escuchar, acompañar y cuidar a otros.

Porque, como quedó demostrado en cada testimonio de la jornada, el mayor legado del Dr. Luis Gamboa no fue únicamente formar médicos y médicas. Fue formar personas comprometidas con una medicina más humana.