Geriatría USACH promueve un envejecimiento activo y saludable junto a personas mayores de Maipú
Geriatría USACH promueve un envejecimiento activo y saludable junto a personas mayores de Maipú
Con actividades prácticas, juegos y espacios de aprendizaje, la Universidad de Santiago de Chile participó en la Feria Longevidad Saludable del Hospital El Carmen. La jornada, liderada desde Geriatría por la Dra. Pamela Valenzuela, puso en el centro la prevención, la autonomía y el derecho de las personas mayores a participar activamente en el cuidado de su salud.
Para Ana María, vecina de Maipú, aprender sobre su salud no debería ser un privilegio ni limitarse a recibir indicaciones durante una consulta médica. Las personas mayores también necesitan comprender lo que ocurre con sus cuerpos, reconocer sus capacidades y contar con herramientas que les permitan tomar decisiones sobre su bienestar. Por eso, cuando se enteró de la Feria Longevidad Saludable, quiso participar.
Su experiencia refleja el espíritu de una jornada que este lunes 26 de octubre transformó la explanada del Hospital El Carmen de Maipú en un espacio de encuentro, conversación y aprendizaje, donde envejecer dejó de abordarse únicamente desde las enfermedades para hablar también de autonomía, derechos y calidad de vida.
La actividad se desarrolló en el marco del Mes de la Persona Mayor y contó con la participación de la Universidad de Santiago de Chile, Universidad de Chile, Universidad Finis Terrae y Universidad Andrés Bello, que instalaron distintos espacios educativos para acercar conocimientos sobre el envejecimiento saludable a la comunidad.
Desde la Universidad de Santiago de Chile, la participación estuvo vinculada al trabajo de los equipos de Geriatría del Hospital El Carmen, bajo el liderazgo de la Dra. Pamela Valenzuela, coordinadora del programa de formación de especialistas en Geriatría de la USACH en este campo clínico, y al compromiso de la Unidad Geriátrica de Agudos (UGA) y la Unidad de Memoria con la atención integral de las personas mayores.
Aprender jugando también es cuidar la salud
Una ruleta con preguntas sobre envejecimiento, ejercicios de memoria y una representación de los riesgos presentes en el hogar fueron parte de las estaciones que dieron vida al espacio de la Universidad de Santiago de Chile.
Lejos de las tradicionales charlas informativas, los equipos de salud invitaron a las personas mayores a participar, responder preguntas, poner a prueba sus conocimientos y reconocer situaciones cotidianas que pueden influir directamente en su bienestar.
Una de las estaciones estuvo dedicada a la sarcopenia, condición asociada a la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular, que puede comprometer la movilidad y aumentar el riesgo de caídas y dependencia. A través de pruebas sencillas, los asistentes pudieron conocer la importancia de mantener la fuerza muscular mediante la actividad física y una alimentación adecuada.
En otro espacio, las actividades de memoria y estimulación cognitiva permitieron conversar sobre la importancia de mantener activo el cerebro y reconocer que no todos los cambios cognitivos deben asumirse como una consecuencia inevitable de la edad.
La prevención de caídas también tuvo un lugar destacado. Mediante una representación de una vivienda, las personas identificaron peligros frecuentes, como alfombras sueltas, obstáculos e iluminación insuficiente, comprendiendo que pequeñas modificaciones en el hogar pueden contribuir a prevenir accidentes.
Para Ana María, quien también ha participado en instancias de consulta vinculadas a la promoción de la longevidad saludable, este enfoque fue uno de los aspectos más valiosos de la actividad. Destacó el trabajo de las universidades y, especialmente, de los equipos de Geriatría de la USACH, por enseñar de manera práctica y lúdica, permitiendo que las personas mayores comprendan y apliquen los conocimientos en su vida cotidiana.
Su reflexión también apuntó a un aspecto fundamental: las personas mayores son sujetos de derecho y, por lo tanto, deben tener acceso a información clara, comprensible y útil para participar en las decisiones relacionadas con su propia salud.
Envejecer no significa dejar de ser autónomo
Entre los participantes también estuvo don José, quien describió la feria como una experiencia «constructiva, dinámica y juvenil».
Su valoración fue más allá de las actividades. Agradeció especialmente el tiempo y la dedicación de médicos, terapeutas ocupacionales, profesionales de enfermería y de todo el equipo de la Unidad Geriátrica de Agudos, quienes hicieron posible esta instancia de encuentro con la comunidad.
Pero fue su reflexión sobre el envejecimiento la que resumió uno de los sentidos más profundos de la jornada.
Para don José, estas actividades lo incentivan a aceptarse como persona mayor, reconocer su estado actual de salud y comprender qué aspectos puede mejorar para continuar siendo autovalente.
Su testimonio permite mirar la vejez desde una perspectiva distinta. No se trata de negar el paso de los años ni de desconocer las dificultades que pueden aparecer, sino de comprender que siempre existen oportunidades para aprender, fortalecer capacidades y participar activamente en la propia vida.
La prevención comienza mucho antes de llegar al hospital
La feria también contempló un espacio de charlas educativas, donde se abordaron distintos aspectos relacionados con el envejecimiento y la salud.
En una de las presentaciones, la Dra. Pamela Valenzuela profundizó en la importancia de la higiene del sueño y su relación con el bienestar de las personas mayores, abordando cómo las alteraciones del descanso pueden afectar la salud física y cognitiva, así como su vinculación con la fragilidad, la sarcopenia y el riesgo de caídas.
Estos contenidos adquieren especial relevancia frente al envejecimiento de la población chilena.
De acuerdo con los resultados del Censo 2024, las personas de 65 años o más representan el 14 % de la población nacional, una proporción que evidencia el cambio demográfico que enfrenta el país y la necesidad de fortalecer las políticas públicas dirigidas a este grupo.
En este escenario, la Organización Mundial de la Salud impulsa la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, iniciativa que propone mejorar la calidad de vida de las personas mayores, promoviendo su capacidad funcional, participación social y acceso a una atención de salud integrada.
En Chile, programas como Más Adultos Mayores Autovalentes, del Ministerio de Salud, avanzan en esa dirección mediante acciones que promueven la actividad física, la estimulación cognitiva y la prevención de la dependencia.
El desafío es especialmente importante para la red pública de salud. La detección temprana de factores de riesgo, el fortalecimiento de hábitos saludables y la educación comunitaria pueden contribuir a prevenir complicaciones, retrasar la pérdida de autonomía y reducir hospitalizaciones potencialmente evitables.
Se trata de cambiar una mirada centrada exclusivamente en atender la enfermedad por otra que también entregue herramientas para conservar la salud antes de que aparezcan situaciones de mayor complejidad.
Una universidad que aprende y enseña junto a la comunidad
La participación de la Universidad de Santiago de Chile en esta feria también refleja una dimensión fundamental de la formación de especialistas: comprender que el ejercicio de la medicina no comienza ni termina en la atención hospitalaria.
A través del trabajo de sus residentes y equipos clínicos, la Geriatría USACH busca acercar conocimientos médicos a la comunidad, promoviendo una relación más cercana, participativa y centrada en las necesidades de las personas mayores.
La experiencia desarrollada en el Hospital El Carmen permitió, además, visibilizar el aporte de los equipos interdisciplinarios, donde médicos, profesionales de enfermería, terapeutas ocupacionales y otras disciplinas trabajan de manera complementaria para abordar las múltiples dimensiones del envejecimiento.
Este enfoque resulta especialmente relevante en una especialidad como la Geriatría, cuyo propósito no se limita al tratamiento de enfermedades, sino que también considera la funcionalidad, la autonomía, el entorno familiar y la calidad de vida de cada persona.
La colaboración con otras universidades permitió ampliar el alcance de la jornada y fortalecer un objetivo compartido: contribuir a que las personas mayores dispongan de más herramientas para vivir esta etapa con bienestar y dignidad.
Al finalizar la actividad, las reflexiones de Ana María y don José dejaron una enseñanza que trasciende las estaciones educativas y las evaluaciones clínicas.
Envejecer saludablemente también significa tener derecho a aprender, a comprender los cambios del propio cuerpo, a reconocer las capacidades que permanecen y a recibir apoyo para fortalecer aquellas que necesitan mayor atención.
Porque una vejez digna no se construye solamente sumando años de vida, sino también generando oportunidades para vivirlos con autonomía, participación y sentido.