Del aula a la práctica clínica: diplomado realizó jornada formativa en el Hospital Félix Bulnes

Del aula a la práctica clínica: diplomado realizó jornada formativa en el Hospital Félix Bulnes

Especialistas, docentes y residentes de Neurología Adultos se reunieron en el Hospital Félix Bulnes en una de las jornadas prácticas del Diplomado de Perfeccionamiento en Técnicas Avanzadas de Toxina Botulínica para Trastornos del Movimiento. El taller fue liderado por el neurólogo Dr. Ben Hur Palma, quien guio el entrenamiento en estas técnicas junto a residentes de la especialidad.

Especialistas y residentes de Neurología Adultos participaron en una jornada práctica del diplomado en toxina botulínica para trastornos del movimiento, realizada en el Hospital Félix Bulnes y liderada por el Dr. Ben Hur Palma.

Una sala del Hospital Félix Bulnes se convirtió en un espacio de aprendizaje y discusión clínica. Especialistas provenientes de distintos centros asistenciales participaron de un taller práctico liderado por el Dr. Ben Hur Palma, neurólogo, donde pudieron profundizar y llevar a la práctica parte de los conocimientos adquiridos durante su proceso de formación.

La actividad forma parte del Diplomado de Perfeccionamiento en Técnicas Avanzadas de Toxina Botulínica para Trastornos del Movimiento, programa de la Facultad de Ciencias Médicas dirigido por el Dr. Pedro Chaná Cuevas y coordinado por la Dra. Mérida Terán Jiménez.

Durante la jornada, las y los participantes profundizaron en el abordaje de casos clínicos y en las herramientas necesarias para una adecuada indicación y aplicación de toxina botulínica, integrando conocimientos de anatomía, farmacología y neurofisiología con el entrenamiento práctico.

En este espacio, el Dr. Ben Hur Palma tuvo un rol central en la enseñanza de las técnicas abordadas durante el taller, acompañado por residentes de Neurología Adultos, quienes también fueron parte fundamental del desarrollo de la experiencia.

Aprender desde la experiencia

El componente práctico es uno de los ejes de este programa de perfeccionamiento. Su formación contempla técnicas de infiltración y ultrasonografía, diferentes aplicaciones terapéuticas de la toxina botulínica y los lineamientos para su utilización en el sistema público de salud.

Al presentar la primera versión del diplomado, su director, Dr. Pedro Chaná, destacó precisamente la necesidad de avanzar hacia una formación sistemática en esta área y señaló como uno de sus propósitos “estandarizar los procesos educativos en esta materia”, fortaleciendo la preparación de profesionales que utilizan esta herramienta con fines terapéuticos.

En el Hospital Félix Bulnes, ese objetivo se expresó en la práctica: preguntas, discusión clínica y diferentes experiencias profesionales confluyeron en el análisis de situaciones que requieren conocimientos especializados y decisiones terapéuticas individualizadas.

Entre los participantes se encontraba el Dr. Gabriel Varas, neurólogo de adultos del Hospital Padre Hurtado, quien destacó el valor de esta experiencia.

“El diplomado me ha parecido una experiencia súper enriquecedora”, señaló.

Para el especialista, una de las fortalezas ha sido también la relación construida con el equipo docente. “Son profesores de excelencia, pero también muy cercanos, y eso permite discutir los casos desde distintas perspectivas”, explicó.

A ello se suma la posibilidad de trasladar estos aprendizajes a escenarios clínicos diversos. Según el Dr. Varas, este tipo de entrenamiento “nos entrega herramientas para poder enfrentarnos a casos más complejos y a distintos escenarios”.

De la formación al impacto en las personas

Detrás del aprendizaje de una técnica especializada existe un propósito mayor: contar con más herramientas para responder a problemas de salud que pueden afectar profundamente la vida cotidiana de las personas.

Los trastornos del movimiento pueden provocar movimientos involuntarios, contracciones musculares, dolor y alteraciones funcionales que repercuten en la autonomía y el bienestar. El programa aborda, además, otras aplicaciones terapéuticas de la toxina botulínica, entre ellas su utilización en determinados pacientes con migraña crónica.

En este contexto, aprender a identificar quién puede beneficiarse de estas terapias, seleccionar adecuadamente la técnica y realizar procedimientos seguros permite que la formación especializada tenga una expresión concreta en la atención clínica.

El Dr. Gabriel Varas lo sintetizó en una frase: “poder mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes”.

Esa mirada permite comprender también el sentido de lo ocurrido en el Hospital Félix Bulnes. Durante la jornada, especialistas y residentes analizaron casos, intercambiaron experiencias y perfeccionaron herramientas clínicas bajo la guía del Dr. Ben Hur Palma, llevando el conocimiento desde la formación académica hacia su aplicación práctica.

Porque cada aprendizaje adquirido en estos espacios tiene el potencial de convertirse, posteriormente, en una mejor respuesta para una persona que vive con una enfermedad que afecta su funcionalidad, autonomía y calidad de vida.