Descentralizar el conocimiento para fortalecer la salud: USACH reúne a especialistas en nuevo Ateneo Clínico en Rancagua
Descentralizar el conocimiento para fortalecer la salud: USACH reúne a especialistas en nuevo Ateneo Clínico en Rancagua
Con una destacada participación de profesionales de Clínica Santa María, la jornada puso en valor la colaboración entre el sistema público, privado y universitario para acercar conocimientos médicos especializados a la Región de O’Higgins. El encuentro fue posible gracias al trabajo del equipo de Postgrado y Postítulo de la Universidad de Santiago de Chile en Rancagua, junto a la Dra. María José Cautín y bajo la dirección del Dr. Víctor Henzi.
El conocimiento médico no debería tener fronteras territoriales. Sin embargo, en un país donde buena parte de los centros de alta complejidad y de las oportunidades de formación especializada se concentra en Santiago, acercar estas experiencias a las regiones continúa siendo un desafío.
En Rancagua, un equipo de profesionales de la Universidad de Santiago de Chile trabaja para acortar esa distancia. Lo hace a través de encuentros que reúnen a especialistas de distintas instituciones, convencidos de que compartir conocimientos también es una manera de contribuir a una mejor atención de salud.
Ese espíritu marcó una nueva edición de los Ateneos Clínicos Universitarios de la USACH, una instancia de formación continua que, en esta oportunidad, abordó desafíos de la neonatología, la pediatría y los cuidados cardiovasculares, con una destacada participación de profesionales de Clínica Santa María.
Más allá de las exposiciones, la jornada dejó en evidencia el valor de una colaboración que no siempre recibe suficiente atención: la que se construye entre instituciones públicas y privadas cuando el propósito común es compartir experiencias y fortalecer las capacidades de quienes trabajan por la salud de las personas.
Clínica Santa María: compartir conocimientos más allá de Santiago
Uno de los aspectos más relevantes del encuentro fue la participación de profesionales de Clínica Santa María, quienes viajaron hasta Rancagua para compartir su experiencia en el manejo de patologías cardiovasculares complejas y en la atención de pacientes pediátricos que requieren cuidados altamente especializados.
Su presencia permitió acercar a los equipos de salud de la Región de O’Higgins conocimientos y experiencias desarrollados en un centro de alta complejidad, generando una oportunidad de aprendizaje e intercambio entre profesionales de distintas realidades asistenciales.
Entre las presentaciones destacó la participación de Claudia Zavalla Tejos, enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos Cardiovascular Pediátrica de Clínica Santa María, quien abordó las estrategias de enfermería en el manejo preoperatorio de cardiopatías congénitas.
Su exposición puso en relieve una dimensión fundamental de la atención de niños y niñas con enfermedades cardíacas: el trabajo de los equipos de enfermería, cuya preparación, vigilancia clínica y capacidad de respuesta resultan esenciales durante las distintas etapas del tratamiento.
La experiencia compartida permitió profundizar en los cuidados que requieren estos pacientes y en la importancia de la coordinación entre los distintos profesionales que intervienen en su atención.
La participación de Clínica Santa María adquirió así un significado que fue más allá de una presentación académica. Representó la disposición de sus profesionales a compartir conocimientos especializados fuera de su propio establecimiento, aportando a la formación continua y al intercambio de experiencias con equipos de salud de regiones.
Cuando lo público y lo privado trabajan por un mismo propósito
En una realidad sanitaria donde los establecimientos públicos y privados suelen observarse como sistemas separados, encuentros como este permiten reconocer que existen espacios donde sus experiencias pueden complementarse.
La colaboración entre Clínica Santa María, institución privada, y la Universidad de Santiago de Chile, universidad pública y estatal, demuestra que compartir conocimientos no requiere pertenecer a una misma institución, sino reconocer objetivos comunes.
En este caso, ese propósito fue acercar experiencias clínicas especializadas a profesionales de la Región de O’Higgins, favoreciendo el diálogo entre distintas disciplinas y realidades asistenciales.
El valor de esta colaboración también está en comprender que los desafíos de la medicina no se resuelven de manera aislada. Las enfermedades complejas, la actualización de tratamientos y la necesidad de mejorar continuamente la atención requieren equipos preparados, capaces de aprender de otras experiencias y de construir redes de colaboración.
Desde esa mirada, el Ateneo se transformó en un punto de encuentro entre el conocimiento desarrollado en centros de alta complejidad, la experiencia de los equipos de salud regionales y el compromiso formativo de una universidad pública.
Una forma concreta de demostrar que la colaboración público-privada también puede expresarse a través de la generosidad académica, el intercambio profesional y la disposición a poner los conocimientos al servicio de otros.
Una jornada para compartir experiencias y actualizar conocimientos
El programa académico reunió distintas miradas sobre condiciones clínicas que representan importantes desafíos para los equipos de salud, especialmente durante las primeras etapas de la vida.
En neonatología se abordaron materias relacionadas con el manejo del paciente cianótico, la hipertensión pulmonar en recién nacidos prematuros y las alternativas terapéuticas frente al ductus arterioso en prematuros extremos.
Estas temáticas permitieron profundizar en situaciones que requieren diagnósticos oportunos, decisiones clínicas complejas y una estrecha coordinación entre especialistas.
La jornada también incorporó contenidos vinculados con la cardiología pediátrica, entre ellos los nuevos paradigmas en el abordaje de la miocarditis después de la pandemia de COVID-19 y las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para el futuro de la especialidad.
Cada una de estas materias abrió un espacio para revisar conocimientos, compartir experiencias y reflexionar sobre los desafíos que enfrentan los equipos médicos en su práctica cotidiana.
Porque la formación continua no consiste únicamente en conocer nuevas técnicas o tratamientos. También implica escuchar otras experiencias, contrastar decisiones clínicas y reconocer que el aprendizaje es parte permanente del ejercicio de la medicina.
El equipo de Rancagua: el trabajo que sostiene estos encuentros
Detrás de cada Ateneo existe una labor que comienza mucho antes de que los especialistas lleguen al lugar de encuentro.
Convocar profesionales, coordinar instituciones, organizar contenidos académicos y generar las condiciones necesarias para reunir a distintos equipos de salud requiere tiempo, compromiso y un trabajo sostenido que muchas veces permanece lejos de la atención pública.
En Rancagua, esa tarea es desarrollada por el equipo de Postgrado y Postítulo de la Universidad de Santiago de Chile, cuyo trabajo ha sido fundamental para dar continuidad a estas instancias de formación y vinculación con el territorio.
Junto a ellas, la Dra. María José Cautín ha desempeñado un importante papel en la organización y articulación de estos encuentros, contribuyendo a generar espacios donde especialistas de distintas instituciones puedan compartir sus conocimientos con profesionales de la región.
La dirección del Ateneo estuvo a cargo del Dr. Víctor Henzi, quien lideró esta instancia académica orientada a fortalecer el intercambio de experiencias y la actualización médica.
El trabajo conjunto de este equipo permite que los Ateneos Clínicos Universitarios mantengan su continuidad y se proyecten como espacios de encuentro entre la universidad, los establecimientos de salud y los profesionales que desarrollan su labor en la Región de O’Higgins.
Pero su aporte también tiene una dimensión profundamente humana. Detrás de cada jornada existe la convicción de que vale la pena generar oportunidades para que otros aprendan, compartan experiencias y fortalezcan sus herramientas profesionales.
Es una tarea que refleja el sentido de la vinculación con el medio: construir relaciones que perduren, reconocer las necesidades de los territorios y generar espacios donde el conocimiento universitario dialogue con la realidad de las comunidades.
Descentralizar el conocimiento también es contribuir a una salud más equitativa
La realización de estos encuentros en Rancagua invita a mirar la formación médica desde una perspectiva más amplia.
Descentralizar el conocimiento no significa solamente trasladar una actividad académica fuera de Santiago. Implica reconocer que los profesionales de regiones también necesitan oportunidades permanentes de actualización, acceso a experiencias especializadas y espacios donde compartir los desafíos que enfrentan diariamente.
En ese camino, la colaboración entre instituciones adquiere especial relevancia.
La participación de Clínica Santa María permitió acercar experiencias de atención de alta complejidad a la Región de O’Higgins, mientras que el trabajo del equipo de Postgrado y Postítulo de la USACH en Rancagua hizo posible generar las condiciones para ese intercambio.
Son esfuerzos distintos, pero complementarios, que encuentran un punto común en la formación de los profesionales y en la búsqueda de una mejor atención para las personas.
Para la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile, estas iniciativas reflejan su compromiso con una formación médica conectada con las necesidades del país, donde la colaboración académica y el vínculo con los territorios forman parte de su responsabilidad como institución pública.
Al finalizar una jornada como esta, los especialistas regresan a sus respectivos centros asistenciales y los equipos retoman sus labores habituales. Sin embargo, los conocimientos compartidos pueden seguir presentes en futuras discusiones clínicas, en nuevas decisiones y en la manera de enfrentar los desafíos de la atención.
Quizás ahí reside el mayor valor de estos encuentros: comprender que el conocimiento alcanza una dimensión distinta cuando deja de pertenecer exclusivamente al lugar donde se desarrolla y comienza a circular entre quienes pueden utilizarlo.
Porque acercar la medicina especializada a las regiones no es solo una tarea académica. Es también una manera de construir una salud más colaborativa, donde lo público y lo privado pueden encontrarse, compartir sus experiencias y trabajar por un propósito que los une: el bienestar de las personas.