Participación en histórico trasplante quíntuple fortalece la formación de especialistas USACH

El equipo vinculado al Programa de Urología de la Universidad de Santiago, integrado por académicos y un residente en formación, participó en el primer trasplante cruzado quíntuple de riñón realizado en Chile. El procedimiento benefició a cinco pacientes y constituyó una valiosa experiencia clínica y formativa en un escenario de alta complejidad.

Fuente imagen: Hospital Barros Luco Trudeau

El pasado 27 de mayo se concretó un hito para la medicina chilena: el primer trasplante renal cruzado quíntuple realizado en el país. El procedimiento, desarrollado en el marco del Programa Nacional de Donación Renal Cruzada, permitió beneficiar simultáneamente a cinco pacientes gracias a una compleja cadena de donación que involucró a cinco parejas de donante-receptor y la coordinación de cinco centros de salud a nivel nacional.

La intervención reunió a equipos del Hospital Barros Luco Trudeau, Hospital del Salvador, Hospital Dr. Sótero del Río, Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción y Clínica Santa María, marcando un precedente para el desarrollo de este tipo de estrategias en Chile.

Los trasplantes renales cruzados ofrecen una alternativa para pacientes que cuentan con un donante vivo dispuesto a ayudarles, pero que no pueden concretar la donación debido a incompatibilidades inmunológicas o de grupo sanguíneo. Mediante el intercambio de donantes entre distintas parejas incompatibles, es posible encontrar nuevas combinaciones compatibles y ampliar las oportunidades de acceso al trasplante.

 

Una coordinación inédita para beneficiar a cinco familias

La cadena de trasplantes involucró simultáneamente a cinco donantes vivos y cinco receptores, requiriendo una coordinación logística de alta complejidad para el traslado de órganos y la sincronización de los procedimientos quirúrgicos en distintas instituciones y regiones del país.

Dentro de este proceso participó activamente el equipo de trasplante del Hospital Barros Luco Trudeau, integrado por especialistas y un residente vinculados al Programa de Urología de la Universidad de Santiago de Chile. El equipo estuvo liderado por el Dr. Luis Alarcón, jefe de programa de la especialidad de Urología, quien supervisó las extracciones e implantaciones renales realizadas durante la jornada.

Respecto del impacto que tiene esta estrategia para los pacientes, el Dr. Alarcón explicó que: “El impacto es enorme. Existen pacientes que tienen la fortuna de contar con una persona dispuesta a donarles un riñón, pero que lamentablemente no pueden concretar el trasplante por incompatibilidades inmunológicas o de grupo sanguíneo. Históricamente, muchos de estos pacientes debían permanecer en diálisis o ingresar a lista de espera, a pesar de tener un donante disponible. Los programas de trasplante renal cruzado permiten transformar esa situación en una oportunidad”.

El académico destacó que, mientras más parejas participan en estos programas, mayores son las posibilidades de encontrar compatibilidades y beneficiar a más personas, mejorando el acceso al trasplante renal y reduciendo los tiempos de espera.

 

Formación en escenarios de alta complejidad

Fuente: Hospital Barros Luco Trudeau

El procedimiento también constituyó una instancia formativa de gran valor para los médicos en formación. Entre quienes participaron se encuentra el doctor Daniel Toro, residente del Programa de Urología, quien formó parte del equipo quirúrgico y posteriormente realizó el seguimiento postoperatorio de los casos asignados.

Sobre la experiencia, señaló: “La viví muy concentrado y consciente de que estaba participando en algo que no pasa todos los días. Me tocó estar en la cirugía tanto de la donante como de la receptora, así que viví el proceso completo, y se notaba en el ambiente del pabellón que era una jornada distinta. Fue larga e intensa, con varios equipos coordinándose al mismo tiempo, y poder ser parte del equipo quirúrgico es algo que valoro mucho. Me sentí afortunado de estar ahí y de aportar desde mi lugar a un trabajo tan grande”.

La participación de residentes en programas de trasplante forma parte del proceso formativo desarrollado en el Hospital Barros Luco Trudeau desde hace más de una década. Según explica el Dr. Alarcón, estas experiencias permiten comprender todas las etapas involucradas en un trasplante renal, desde la evaluación de donantes y receptores hasta el seguimiento posterior a la cirugía.

“Procedimientos como un trasplante cruzado quíntuple representan una experiencia formativa extraordinaria porque permiten comprender el proceso completo: la evaluación de donantes y receptores, los estudios inmunológicos, la coordinación logística, el procuramiento, la cirugía del donante vivo, el implante renal y el seguimiento posterior de los pacientes”.

El académico agregó que estas instancias permiten desarrollar competencias técnicas, habilidades de trabajo en equipo y capacidades de coordinación multidisciplinaria, fundamentales para el ejercicio de la especialidad.

 

Trabajo colaborativo al servicio de los pacientes

Además del desafío quirúrgico, el trasplante cruzado quíntuple puso de relieve la importancia del trabajo colaborativo entre instituciones y equipos de salud.

“Lo primero que me queda es lo importante que es el trabajo en equipo. Una cirugía así no la saca adelante una sola persona; es harta gente coordinada: cirujanos, anestesistas, enfermería, nefrología y los equipos de los otros hospitales”, comentó el doctor Toro.

Por su parte, el Dr. Alarcón destacó que este tipo de procedimientos solo son posibles gracias a la articulación de múltiples profesionales y centros asistenciales.

“Este procedimiento demuestra la importancia del trabajo colaborativo. Un trasplante cruzado quíntuple requiere la coordinación de múltiples hospitales, equipos quirúrgicos, nefrólogos, anestesiólogos, laboratorios, coordinadores de trasplante y profesionales de distintas disciplinas”.

La experiencia también refleja el sello formativo impulsado por la Universidad de Santiago de Chile, basado en la participación activa de sus residentes en escenarios clínicos reales y de alta complejidad, así como en el compromiso con soluciones innovadoras que contribuyan a mejorar el acceso a la salud.

Como concluye el doctor Daniel Toro: “A veces uno se concentra tanto en lo técnico que se olvida de que detrás de cada riñón hay una persona y una familia esperando. En este caso eran cinco familias que no se conocían entre sí y que, gracias a esta cadena de donación, lograron salir adelante. Ver a una madre dar ese paso para que finalmente su hija pudiera trasplantarse, y saber que uno puso un granito ahí, es de esas cosas que te recuerdan por qué elegiste estudiar medicina”.