16 de octubre de 2025 – Dirección de Postgrado y Postítulos Facimed

Ver bien toda la vida: claves para cuidar tu
salud ocular desde la infancia hasta la adultez mayor

 

El reciente Día Mundial de la Visión nos recuerda que cuidar nuestros ojos es fundamental en todas las etapas de la vida. Desde los primeros controles en la infancia hasta las revisiones periódicas en la adultez, conocer cómo prevenir y detectar problemas visuales a tiempo es clave para mantener una buena salud ocular.

Conversamos con la doctora Nathia Niklitschek, residente del programa de Oftalmología, sobre cuidados, enfermedades y la importancia de visitar a un oftalmólogo con regularidad.

 

La salud ocular: una mirada que nos acompaña toda la vida

No cabe duda de que la vista es uno de los sentidos más importantes. “Define en gran parte nuestra calidad de vida. Los controles periódicos permiten prevenir enfermedades o detectarlas y tratarlas a tiempo para conservar una buena salud visual.”, comenta la dra. Niklitschek, al destacar la importancia de acudir a controles regularmente.

En general, y siempre que no exista una patología, las visitas deberían ser:

  • Niños: al nacer, entre los 6 meses y 1 año, al ingreso escolar y luego cada 1–2 años.

  • Adultos jóvenes (18–39 años): cada 2 años.

  • Adultos (40–64 años): cada año.

  • Mayores de 65 años: cada año o según indicación médica.

 

Infancia: el primer control y los chequeos en los controles de niño sano

El primer control de vista está recomendado a los 4 años, entrando al colegio.

“Es muy importante porque se pueden detectar patologías como estrabismo, ambliopía, defectos refractivos (que se corrigen con lentes), incluso cataratas o glaucoma. Todas estas enfermedades van a interrumpir el desarrollo visual normal de los niños. Por lo tanto, es necesario detectarlas y tratarlas a tiempo, mientras se desarrolla la visión.”, destaca la dra. Niklitschek.

En nuestro país, dentro de las evaluaciones que se realizan en un control de niño sano, se incluye una evaluación oftalmológica. En ella, se mide la agudeza visual del niño (si aún no conoce las letras, se utiliza la letra E en distintas posiciones) y se evalúan las pupilas, el movimiento y la alineación de los ojos.

Si no se detecta ningún problema, el control debe repetirse cada 1 o 2 años si no se observan alteraciones.

Algunas señales de alerta pueden incluir:

  • Se acerca mucho los objetos a la cara.

  • No le llaman la atención cosas lejanas.

  • Se frota los ojos con frecuencia.

  • Inclina la cabeza para ver mejor.

  • La luz le resulta especialmente molesta.

A esto, la dra. Niklitschek agrega: “Podemos notar desviaciones oculares leves o bajo rendimiento escolar que pueden ser por un problema visual.”

 

Cuidar los ojos en la infancia y adolescencia: mitos y verdades

Cuidar la vista desde temprana edad es fundamental para un desarrollo visual saludable. Sin embargo, existen muchos mitos sobre lo que realmente afecta la visión de los niños y adolescentes. Conocer la información correcta permite prevenir problemas, detectar dificultades a tiempo y fomentar hábitos que protejan sus ojos durante el crecimiento.

 

Sentarse muy cerca del televisor daña los ojos
Sentarse cerca del televisor no daña los ojos; es más bien un síntoma de que el niño podría tener problemas para ver de lejos, como miopía. Si nota que su hijo tiene este hábito, considere realizarle un examen de la vista.

Los ojos bizcos o desalineados se curan solos con el tiempo
Falso. La desalineación ocular o estrabismo no se supera con la edad y puede llevar a un ojo vago o perezoso si no se trata. Es fundamental que un oftalmólogo evalúe al niño para determinar si necesita gafas, un parche u otra intervención.

Comer muchas zanahorias mejora la visión
Las zanahorias son saludables por su contenido de vitamina A, esencial para una buena visión. Sin embargo, consumir más de lo necesario no mejora una vista deficiente. Una dieta equilibrada, con variedad de vitaminas y minerales, es la que realmente promueve la salud ocular a largo plazo.

Si los padres usan gafas, los hijos heredarán problemas de vista
Existe una predisposición genética a los problemas de visión, por lo que es posible que los hijos hereden ciertos rasgos visuales. Es importante informar al pediatra o al oftalmólogo sobre los antecedentes familiares para que el niño reciba la atención adecuada.

💡 Consejo práctico: Si tu hijo usa pantallas, los especialistas recomiendan descansos regulares para evitar el cansancio ocular, siguiendo la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar a 20 pies de distancia (unos 6 metros) durante 20 segundos.

 

En la adultez: cuidar los ojos también es prevenir enfermedades

Aunque no exista un diagnóstico previo, los adultos también deben realizar controles regulares con el oftalmólogo.

“Existen enfermedades silenciosas que se pueden identificar en los controles preventivos. No es raro que, cuando los defectos visuales han sido lentos y progresivos, los pacientes no los noten”, destaca la doctora Niklitschek, agregando que el objetivo es “poder tratar antes de que sea irreversible el daño.”

Algunos síntomas que podrían indicar problemas en la visión son la disminución de la velocidad de lectura, pérdida de visión periférica, visión doble o molestias visuales como ver “moscas volantes”.

 

Adultos mayores: mantener la visión es mantener la autonomía

A medida que avanzamos hacia la vejez, los exámenes oculares regulares se vuelven aún más importantes para preservar la visión.

La presbicia generalmente comienza a principios de los 40 años y puede aumentar con el tiempo. Incluso quienes no presentan enfermedades oculares relacionadas con la edad pueden experimentar cambios visuales que pasan desapercibidos.

Algunos problemas oculares frecuentes en adultos mayores son:

Glaucoma

Es una enfermedad relacionada con el aumento de la presión ocular que provoca daños en el nervio óptico. Suele ser asintomática hasta etapas avanzadas, cuando la pérdida de campo visual es irreversible. Por eso, es importante tratarla lo antes posible: sin tratamiento, puede causar pérdida severa de visión e incluso ceguera. Con un diagnóstico temprano, su progresión puede detenerse.

Cataratas

Con la edad, el cristalino se vuelve opaco, lo que se conoce como catarata. Su tratamiento es quirúrgico.
Los pacientes con cataratas pueden experimentar:

  • Pérdida de visión.

  • Dificultad para enfocar al pasar de zonas iluminadas a oscuras (y viceversa).

  • Mayor dificultad para conducir, especialmente de noche o con lluvia.

  • Pérdida de sensibilidad al contraste, lo que dificulta distinguir objetos del fondo.

Retinopatía diabética

Es una complicación de la diabetes causada por el daño progresivo de los vasos sanguíneos de la retina. Esto genera acumulación de fluidos, engrosamiento del tejido y visión borrosa. Suele afectar ambos ojos y, si no se trata, puede causar ceguera.

Degeneración macular asociada a la edad

Provoca el desgaste de las células de la retina en su zona central (la mácula), generando pérdida de visión central. Es clave un diagnóstico precoz, sobre todo si se perciben distorsiones en líneas rectas. Existen dos tipos: la seca, de progresión lenta, y la húmeda, que avanza rápidamente.

Ojo seco

Produce molestias como picor, escozor o sensación de cuerpo extraño. Puede deberse a una baja producción o mala calidad de las lágrimas y suele ser crónico, especialmente desde los 60 años.

 

Factores que aumentan el riesgo de enfermedades visuales

La doctora Niklitschek explica que existen diversos factores que pueden influir en el desarrollo de enfermedades oculares:

“La diabetes, hipertensión y problemas de tiroides son frecuentemente asociados a problemas oculares. Antecedentes familiares (padre, madre, hermanos) de glaucoma o desprendimiento de retina aumentan el riesgo de uno tener esas enfermedades oculares. Y esto justifica hacer controles más seguidos. Y cuando acuda al oftalmólogo es importante mencionar los medicamentos que usa habitualmente porque éstos también podrían asociarse a patologías oculares.”

 

Consejos rápidos para cuidar tu vista

  • Usa gafas de sol todo el año: Protegen tus ojos de los rayos UV, previenen cataratas y lesiones en la retina, incluso en días nublados.
  • No fumes: El tabaco aumenta el riesgo de enfermedades visuales graves, como la degeneración macular, que provoca pérdida de visión central.
  • Descansa la vista: Aplica la regla 20-20-20: cada 20 minutos frente a pantallas, mira a 6 metros de distancia durante 20 segundos o cierra los ojos suavemente.
  • Ajusta la distancia y altura de las pantallas: Mantén el teléfono a 30 cm, la tablet a 40 cm y el computador a 50 cm; la pantalla del ordenador no debe superar la altura de tus ojos.
  • Cuida tus lentes y gafas: Mantén tus gafas y lentes de contacto limpios y en buen estado para no forzar la vista.
  • Duerme bien y reduce el estrés ocular: Descansar correctamente ayuda a prevenir fatiga visual y enfermedades oculares relacionadas con el estrés.
  • Protege tus ojos en el trabajo: Si tu labor expone los ojos a humo, polvo, agua o viento, utiliza gafas de protección adecuadas.
  • En niños: Limita el uso de pantallas según la edad y fomenta 12–15 horas semanales de actividades al aire libre con luz natural, usando lentes de sol y gorro con visera para protegerlos de los rayos UV.

 

Cuidar tu visión es cuidar tu calidad de vida

La salud visual no solo se trata de ver bien, sino también de mantener la autonomía, el bienestar y la conexión con el entorno en cada etapa de la vida.

Agendar un control oftalmológico, proteger los ojos del sol, hacer pausas frente a las pantallas y mantener hábitos saludables son acciones simples que pueden marcar una gran diferencia a futuro.

La visión es un sentido invaluable: cuidarla hoy es una forma de prevenir, disfrutar y mirar el mundo con más claridad mañana.