30 de junio de 2025 – Dirección de Postgrado y Postítulos Facimed
Orgullo y la deuda pendiente:
la salud como derecho y no privilegio
Este 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, no solo celebramos la diversidad, sino que también recordamos una deuda pendiente de la medicina en garantizar una atención libre de prejuicios y discriminación. Los avances legales en Chile —como el matrimonio igualitario o la Ley de Identidad de Género— contrastan con una realidad clínica que aún margina a esta comunidad. Los datos son contundentes:
Para decir que existe discriminación en el ámbito de la salud solo basta ver las cifras que alarman. Según un estudio de la OMS (2021), el 56% de las personas trans ha sufrido discriminación en servicios de salud, desde negación de atención hasta trato vejatorio. En Chile, la Encuesta TILS (2022) reveló que el 34% de personas LGBTIQ+ evita ir al médico por miedo a maltratos, y un 21% reporta haber sido víctima de comentarios homofóbicos o transfóbicos por parte de profesionales de la salud. La Asociación Americana de Medicina (AMA) alerta que personas no binarias y trans enfrentan barreras en acceso a tratamientos específicos, como terapia hormonal, por desconocimiento médico. Tenemos grandes desafíos en la formación de médicos y médicas que integren en sus discursos y prácticas la perspectiva de género y de derechos humanos.
Estas cifras exponen una falla estructural: la falta de formación en diversidad sexual y de género en los equipos de salud. No se trata solo de “buenas intenciones”, sino de competencia profesional. ¿Cómo diagnosticar correctamente si desconocemos las particularidades de salud en personas LGBTIQ+? ¿Cómo generar confianza si el lenguaje médico sigue patologizando identidades?
Y para ellos lo más básico es incorporar el enfoque de género en casos clínicos, incluyendo variables como orientación sexual e identidad de género, capacitación en terminología inclusiva (ej.: uso de nombre social en historiales médicos) y uso de protocolos contra la discriminación, basados en estándares internacionales como los de la Asociación Médica Mundial. La medicina no puede ser cómplice de la exclusión.
En este Orgullo 2025, desafiamos a la comunidad médica a cuestionar sesgos en la práctica clínica, exigir formación continua en salud LGBTIQ+ y ser aliados/as activas en la erradicación de la homo/transfobia institucional.
Porque la excelencia médica se mide también por su capacidad de proteger a quienes históricamente han vivido vulneración.
