Residentes de Medicina de Urgencia USACH se capacitan en ultrasonido clínico con metodología internacional WINFOCUS

Residentes de Medicina de Urgencia USACH se capacitan en ultrasonido clínico con metodología internacional WINFOCUS

El curso teórico-práctico, organizado por el Programa de Especialidad en Medicina de Urgencia, reunió a residentes de las sedes Santiago y Rancagua en el Centro de Simulación Clínica (CESIC) de la Facultad de Ciencias Médicas.

Cerca de quince residentes del Programa de Especialidad en Medicina de Urgencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile participaron en un curso teórico-práctico de ultrasonido clínico, basado en la metodología de WINFOCUS (World Interactive Network Focused on Critical Ultrasound), red internacional dedicada a la formación en ultrasonido aplicado a la atención de pacientes críticos y de emergencia.

La actividad fue organizada por el Dr. Paulo Granata, jefe del Programa de Especialidad en Medicina de Urgencia, y convocó a médicos que cursan la especialidad tanto en la sede Santiago (Hospital San José) como en la sede Rancagua (Hospital Franco Ravera Zunino).

El programa internacional se estructura en tres niveles, y en esta ocasión se impartió el nivel básico. Sin embargo, el Dr. Granata advierte que el nombre no debe confundirse con la exigencia: “La palabra ‘básico’ se utiliza porque son las bases del ultrasonido, no porque sea un curso fácil de aprobar. Tiene su complejidad”, explica.

A lo largo del curso, los residentes abordaron los fundamentos físicos del ultrasonido y la instrumentación de los equipos —lo que se conoce como knobología—, además de los protocolos de uso básico, como el FAST y su versión extendida, eFAST. En ese sentido, el Dr. Granata describe que “también aprendieron a identificar patologías de emergencia, como la trombosis venosa profunda; a evaluar al paciente con disnea; a examinar aspectos de la vía aérea mediante ultrasonido, y a familiarizarse con la anatomía ultrasonográfica.

Uno de los sellos de la actividad fue el trabajo con modelos humanos vivos, con los respectivos consentimientos, bajo supervisión directa de los instructores. “Es un curso muy interactivo, de supervisión directa. Utilizamos las instalaciones del Centro de Simulación, que está muy bien hecho para estos efectos”, destaca el jefe del programa.

La formación contempló, además, una evaluación de la actividad práctica y una evaluación teórica, según lo establece la metodología del curso.

La mirada de los residentes

Para Diego Larraín, residente de tercer año de la especialidad, la actividad respondía a una necesidad largamente esperada por los becados. “Qué bueno que se haya hecho, porque era un tema bien pendiente en la especialidad. Uno espera que se institucionalice dentro del programa, que sea más constante y con objetivos claros”, señala.

El curso se dictó en conjunto para los tres años de la beca, desde quienes recién ingresan hasta quienes están por egresar, lo que configuró un grupo heterogéneo en cuanto a conocimientos previos. Aun así, el residente es enfático en su valor formativo: “Es un curso absolutamente necesario. A mi juicio, debería ser obligatorio desde el primer año de la beca, como una competencia básica, especialmente por lo que se espera hoy del urgenciólogo. La ecografía es un mínimo importantísimo”.

Larraín destaca, además, el perfil de quien lidera la iniciativa: “Considerando que nuestro jefe de programa es urgenciólogo y radiólogo, queda perfecto para la formación”.