Neurología Adultos y Cirugía Pediátrica obtienen tres años de acreditación: USACH suma 11 especialidades médicas acreditadas

Neurología Adultos y Cirugía Pediátrica obtienen tres años de acreditación: USACH suma 11 especialidades médicas acreditadas

El trabajo conjunto de los equipos docentes y asistenciales, la formación en distintos campos clínicos y el compromiso con las necesidades de salud del país fueron parte de los aspectos destacados por ambos programas.

Los programas de Neurología Adultos y Cirugía Pediátrica de la Universidad de Santiago de Chile obtuvieron tres años de acreditación, un resultado que eleva a 11 el número de especialidades médicas acreditadas de la Facultad de Ciencias Médicas (FACIMED).

Detrás de estos resultados está el trabajo de equipos académicos y asistenciales que forman especialistas en distintos hospitales, combinando la enseñanza clínica con la atención de pacientes. Para ambos programas, la acreditación también representa una oportunidad para revisar sus procesos formativos y proyectar nuevos desafíos.

El decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Dr. Alejandro Guajardo, valoró las acreditaciones como un reconocimiento al trabajo de los equipos académicos y a la calidad de los procesos formativos. También destacó su importancia para el desarrollo de la Universidad.

Según explicó, estos resultados forman parte de una planificación comprometida con la Universidad y la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), que contempla alcanzar 16 programas acreditados para el proceso de autoevaluación institucional de 2027.

Asimismo, reconoció el trabajo de los equipos responsables de los procesos de acreditación y de la Dra. Adriana López, quien participó en su conducción durante su gestión al frente de la Dirección de Postgrados y Especialidades Médicas.

 

Neurología Adultos: el trabajo conjunto de cuatro campos clínicos

Para el Dr. Raúl Juliet, jefe del Programa de Especialización en Neurología Adultos, los tres años de acreditación son fruto de un trabajo que involucra a docentes, residentes y equipos asistenciales de sus cuatro campos clínicos: los hospitales Dipreca, El Carmen, Félix Bulnes y Dr. Franco Ravera Zunino de Rancagua.

“El trabajo sostenido y mancomunado de los equipos docentes y asistenciales de los diversos campos clínicos nos llevó a tener este logro”, señaló el especialista.

La formación en estos hospitales permite a los residentes desenvolverse en distintos entornos asistenciales y compartir experiencias con equipos clínicos diversos. En ese contexto, el Dr. Juliet destacó la importancia de seguir consolidando los procesos educativos en los campos clínicos de incorporación más reciente.

Entre los desafíos para los próximos años también identificó el fortalecimiento de la investigación, el desarrollo académico de los docentes y una mayor incorporación de la retroalimentación de los residentes en los procesos formativos.

Desde el Hospital El Carmen, el Dr. Juan Pablo Pedraza, coordinador del programa en ese campo clínico, destacó que la acreditación de las cuatro sedes también refleja el compromiso de sus equipos con la formación de especialistas y la atención de la población más vulnerable.

“Es un reflejo de nuestro compromiso con la formación de excelencia de nuestros especialistas, quienes van a poder ayudar a la población más vulnerable, siguiendo el rol social de lo que nos identifica y nos hace sentir muy orgullosos”, señaló.

El neurólogo también valoró la posibilidad de dar continuidad a un ambiente formativo caracterizado por la inclusión, la buena convivencia y el respeto mutuo entre colegas, equipos docentes y residentes, aspectos que espera mantener como parte de la tradición del programa.

 

Formar neurólogos fuera de Santiago

Uno de los aspectos relevantes del programa es su presencia en la Región de O’Higgins, a través del Hospital Dr. Franco Ravera Zunino de Rancagua.

Para el Dr. Manuel Orellana, coordinador de Neurología Adultos en ese establecimiento, la acreditación reconoce el trabajo docente desarrollado en el hospital y permite proyectar nuevos desafíos para la formación de especialistas en la región.

“También representa una oportunidad para fortalecer la formación de especialistas fuera de los grandes centros metropolitanos, contribuir al desarrollo de la neurología regional y avanzar hacia una atención neurológica de mayor calidad y equidad para nuestra población”, afirmó.

Entre las tareas que identifica para el próximo período se encuentran fortalecer la docencia clínica, sistematizar los procesos de evaluación y promover la investigación, con el propósito de consolidar el desarrollo de la formación neurológica en Rancagua.

Esta mirada territorial también está presente en el destino de los especialistas formados por el programa. Según explicó el Dr. Juliet, sus residentes incluyen becados ministeriales que, una vez finalizada su especialización, cumplen sus períodos de devolución en establecimientos públicos de distintas regiones del país, desde Arica hasta Punta Arenas.

 

Cirugía Pediátrica: formar especialistas para los desafíos actuales y futuros

El Programa de Especialización en Cirugía Pediátrica también obtuvo tres años de acreditación. Para su jefe, el Dr. Cristian Bordon, este reconocimiento permite valorar el trabajo realizado en ámbitos como la estructura curricular, la docencia, la formación clínica y la vinculación con el medio.

El especialista destacó, además, la trayectoria de los egresados del programa, quienes se desempeñan en establecimientos públicos y privados, tanto en Santiago como en regiones donde los recursos disponibles para la atención quirúrgica pueden ser más limitados.

Sin embargo, para el Dr. Bordon, la formación de nuevos especialistas no puede limitarse a las técnicas y conocimientos que se utilizan actualmente. También debe considerar cómo evolucionará la disciplina y qué competencias necesitarán los futuros cirujanos pediátricos.

“Como centro formador no solo debemos considerar el estado del arte actual en cirugía pediátrica, sino que proyectarnos hacia los posibles y futuros avances”, señaló.

Esta proyección implica mantener una revisión permanente de la enseñanza y preparar a los residentes para enfrentar los cambios que experimenta la especialidad.

 

Una formación que también considere a los pacientes y sus familias

Desde el Hospital Sótero del Río, el Dr. Aquiles Hachim, coordinador de Cirugía Pediátrica en ese campo clínico, abordó una dimensión fundamental de la preparación de los futuros especialistas: la necesidad de combinar las competencias quirúrgicas con una atención humanizada.

“Como toda formación profesional esta debe ser integral y debe considerar aspectos relacionados con la humanización de la atención, teniendo en cuenta al paciente como un ser que tiene emociones, historia, entorno familiar, entorno social, deseos y expectativas”, explicó.

Para el Dr. Hachim, esta mirada debe acompañarse de una sólida preparación teórica y práctica que permita a los residentes desarrollar habilidades para resolver patologías quirúrgicas pediátricas de menor y mayor complejidad.

También considera fundamentales el trabajo en equipo, las capacidades comunicacionales, el interés permanente por la investigación clínica y el respeto por la ética profesional.

Respecto de la acreditación, el especialista planteó que su importancia no termina con la obtención del reconocimiento. El proceso permite evaluar la calidad de la docencia, identificar aspectos que requieren mejoras, incorporar nuevos contenidos y avanzar hacia una mayor estandarización de los programas formativos.

 

Especialistas para las necesidades de salud del país

La formación de especialistas también plantea un desafío que va más allá de los estándares académicos: contribuir a que la atención de salud llegue a los territorios donde más se necesita. Para el decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Dr. Alejandro Guajardo, esta responsabilidad forma parte del rol de las universidades públicas y de su compromiso con la salud como un derecho.

En ese sentido, destacó la importancia de formar profesionales con una mirada de salud colectiva, capaces de brindar una atención oportuna, digna y de calidad, especialmente en el sistema público.

“La formación médica a nosotros nos obliga a siempre situarla en el escenario donde estén las mayores necesidades y demandas de la comunidad. En ese sentido, a nosotros nos interesa que las becas y los becados estén en el sistema público”, explicó.

El decano también abordó las desigualdades territoriales en el acceso a especialistas, quienes tienden a concentrarse en los grandes centros urbanos, particularmente en la Región Metropolitana. Frente a esta realidad, planteó la necesidad de que la formación y el posterior desempeño de los profesionales contribuyan a mejorar la disponibilidad de atención especializada en otras regiones.

Esta mirada se relaciona con el trabajo de los programas acreditados: desde la formación de neurólogos en Rancagua y el desempeño de egresados en hospitales públicos de distintas regiones, hasta la preparación de cirujanos pediátricos para desenvolverse en contextos asistenciales con diferentes recursos.